La captura de Rafael N resolvió uno de los casos que más miedo generó en Puebla, pero también abrió la interrogante: ¿cuántos ataques se consideraron hechos aislados cuando podrían ser parte de una misma historia?
El pasado 14 de julio Puebla despertó con la noticia que “el tirador” había caído. Tras doce reportes y diez denuncias, el hombre se había convertido en “el terror” de la zona.
Oficialmente, al llamado “tirador de la Atlixcáyotl” se le pueden atribuir 10 atentados este año.
¿Quién era Rafael "N"?🚨🤨
— Alcance Diario – Noticias desde Puebla (@AlcanceDiario) July 28, 2026
👀Tras su detención, el caso del llamado "Tirador de la #Atlixcáyotl" volvió a captar la atención pública.
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Sin embargo, retrocediendo en el tiempo, surge la interrogante sobre si en realidad este número es mayor.
Hay tres antecedentes que siembran la duda: en enero de 2022, Remedios, de 48 años, murió luego de recibir una bala perdida mientras viajaba en una unidad de la ruta Malacatepec.
Luego, en noviembre de 2023 un trabajador murió de un disparo frente a la Torre Inxignia, mientras dirigía el tráfico para una obra.
Días después un conductor de la ruta Azteca fue ejecutado frente a Plaza Solesta. Todos en la Atlixcáyotl.
El que sería el “primer caso” oficial llegó en enero de 2026, cuando Jesús Elías, de apenas ocho años, resultó herido por un proyectil.
Se sumó a las víctimas un motociclista lesionado en el tobillo por un impacto, lo que desencadenó la investigación en abril, según el fiscal especializado investigación de Asuntos Metropolitanos, José Luis Hernández.
“El tirador” no sabía quiénes eran sus víctimas
Sin embargo, no fue hasta junio que se presentó la primera de diez denuncias. Tras esto, la FGE comenzó con nuevos análisis, realizó estudios balísticos a dos de los vehículos y, con esto, determinó la posible trayectoria de los proyectiles.
Gracias a ello se determinó que las detonaciones se hicieron desde un vehículo en movimiento desde varios puntos.
También se revisaron registros de cámaras de vigilancia en la zona de los incidentes y se identificó a una camioneta que estuvo presente durante los ataques y que fue clave para dar con “el tirador”.
El fiscal mencionó que, tras las primeras indagatorias, no había una motivación para los disparos. Y debido a que no se identificó un patrón de horario o ubicación, se asume que estos eran aleatorios sin que el tirador tuviera conocimiento de quiénes eran sus víctimas.

