Conahcyt impulsa 24 proyectos de bioenergíaFotografía: Especial

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conahcyt), a través del Programa Estratégico de Energía y Cambio Climático, promueve 24 proyectos de bioenergía en 20 estados del país.

Buscan evidenciar la importancia de este campo para una transición energética socialmente inclusiva y ambientalmente amigable, dijo la directora de Energías, Alejandra Straffon.

Explicó que los proyectos abordan movilidad sustentable, uso eficiente de energía verde en industria, sistemas rurales, democratización comunitaria y cambio climático en ciudades.

Se enmarcan en la visión de los programas estratégicos como bienes públicos para solucionar desde la ciencia problemáticas estructurales con enfoque sistémico e integral.

Además, se creó un ecosistema informático nacional para difundir los resultados de todas las iniciativas, como la Plataforma Nacional Energía, Ambiente y Sociedad, herramienta de consulta y modelación de políticas energéticas sustentables.

El coordinador del programa, Luca Ferrari, dijo que el futuro se basará 100% en renovables, será más local, con ecotecnologías y dedicado a producir alimentos.

El también miembro de la Coordinación del Pronace ECC, Omar Masera Cerutti, enfatizó la importancia de la bioenergía como componente fundamental para la transición energética, la cual:

“Implica un declive planeado y ordenado de los combustibles fósiles; erradicar la pobreza energética; democratizar la producción de energía; diversificar la matriz de fuentes renovables, adecuándola a los contextos socioambientales locales; brindar servicios energéticos suficientes en términos de calor, electricidad y movilidad, y proporcionar un sistema energético eficiente, resiliente, confiable y adaptable”.

Abundó que la bioenergía es la principal energía renovable en México, pero sólo representa 10 por ciento de la demanda de energía final.

“Es un recurso renovable, ampliamente distribuido y accesible a nivel local en México, es versátil y puede respaldar a fuentes variables como la solar y la eólica; permite reducir la pobreza energética y generar empleo en áreas rurales; convierte residuos contaminantes en fuentes de valor, y puede establecer sinergias con proyectos de soberanía alimentaria y agroecología”.

El Conahcyt asume así un rol articulador entre academia, industria y gobiernos para encarar el reto energético y la bioenergía desde la inclusión, la sustentabilidad y la justicia social.