Febrero ha sido un mes de miedo para pobladores de San Gabriel Chilac.
Decenas de guajolotes han muerto porque un extraño animal les chupa la sangre.
La señora Emilia Contreras relató para un medio local que en dos ocasiones han entrado los “nahuales” a matar a sus guajolotes.
Ella calcula una pérdida de 10 mil pesos por la muerte de sus guajolotes, lo que representa un golpe a su economía pues se dedica a la crianza y venta de aves.
“No es perro, es un nahual”, señaló al indicar que se veían rastros en el piso de que habían arrastrado una de las aves.
Asimismo, señaló parte de huesos de un guajolote, sin rastros de sangre.

“Todos ahí estaban tirados”, compartió con tristeza y relató que policías fueron a su casa para checar si había algún indicio y poder levantar una denuncia; sin embargo, ella está segura de que se trata de nahuales; “dos grandes y uno chico; un flaco y un gordito”.
Señaló que aunque su sobrino intentó dispararles con la escopeta, el arma se trabó y no pudo lograrlo.
Sus animales serían para venta de septiembre, y ahora tema que la guajolota que está empollando no logre a los totoles por el susto. Por lo que pidió ayuda económica, pues vive de la crianza de los animales de granja.
SE TRABÓ EL ARMA
En tanto, Noé Rodríguez Marín, sobrino de la señora Emilia Contreras, relató que aunque sacó la escopeta para darle a los animales que atacaron a los guajolotes, no pudo tirarles pues se trabó el arma.
Destacó que él es cazador, por lo que tiene experiencia en usar armas.
“SACO LA ESCOPETA, APUNTO DIRECTAMENTE Y NO FUNCIONÓ, NO TRONÓ. Y LO QUE HICIMOS, SALIERON LOS ANIMALES Y SE DIERON LA VUELTA; NOS DIMOS LA VUELTA, LOS ATAJAMOS AHÍ A LA MITAD DEL CAMINO”, DIJO.
“Y le digo a mi sobrino ‘¿cómo ves, los mato, o no, o qué son?’ Y nada más los estamos viendo. Y yo por el temor de los vecinos de que se van a enojar”, contó.
Señaló que luego de que desaparecieron los tres nahuales empezaron a revisar los animales “y estaban calientitos, aquí estaba otro guajolote, aquí estaba la sangre bien fresca, ya lo había chupado”, contó mientras señalaba la entrada del corral.
“ANIMALES COMO LOS PERRITOS, ERA UN MACHO, UNA HEMBRA Y UN MEDIANITO”, REFIRIÓ AL DECIR QUE LOS VIO A UNA DISTANCIA DE TRES O CUATRO METROS.
Agregó que por ser de madrugada no llevaba su celular disponible para grabar lo sucedido, pero que en su experiencia, se trata de nahuales, pues no se explica que siendo cazador no haya funcionado el arma, “nos hipnotizaron”, consideró.

LOS NAHUALES DESDE LA ANTROPOLOGÍA
A los nahuales se les describe como “un mago que puede transformarse en otro ser”, principalmente en animales como jaguar, serpiente, ave, perro, comadreja, recoge Isabel Lagarriga Attias, investigadora, en “El nahual y el diablo en la cosmovisión de un pueblo de la Ciudad de México”.
Además, se describe en el texto que “el nahual no sólo es un humano que se transforma en animal, bola de fuego, rayo, etc., sino que puede ser una entidad anímica que sale de su poseedor humano y penetra en el cuerpo de su víctima para enfermarlo lentamente, chupar su sangre, comer su corazón o robarle algún elemento vital”.

