La dedicación y la pasión son los motores que impulsan a Joel Salazar Cortés a transformar bloques de piedra, cantera y mármol en auténticas escultura y obras de arte.
Joel es originario de San Mateo Mendizabal, Amozoc, su anhelo por crear su propia historia lo llevó a iniciar como escultor cuando tenía 17 años de edad.
Conversando a orilla de la carretera federal a Amozoc, en un taller propio que sus 20 años en este oficio le han permitido colocar.
Joel señaló que cada escultura no sólo cuenta una historia, sino que también deja una huella en el entorno, ya que un espacio sencillo se puede transformar en uno radiante.
Explicó que muchos de sus paisanos se dedican a este oficio que se ha vuelto una tradición en la zona.
Fuentes, virgenes, mausoleos, esculturas de personas, bustos, personajes famosos, son tan solo algunas de las piezas que realiza cotidianamente.
“Las obras más grandes que he hecho, son una de tres metros de altura, un padre de una iglesia que está hincado, y una réplica de La Piedad del escultor italiano Miguel Ángel, que medía poco más de dos metros”.
Con apenas 20 años dedicados a la escultura, las piezas de Joel han llegado hasta Estados Unidos y a diversos estados de la república mexicana.
Como parte de su proceso, primero se determina la pieza que se quiere, después las dimensiones, se elige la piedra, se trazan las medidas y empieza la creación.
Cada escultura de piedra que realiza es el resultado de detalle labrado a mano, por lo que el tiempo de elaboración puede variar. En el caso del espartano que traza mientras nos platica su historia, señala le llevará un mes.
Asimismo, Joel compartió que los precios varían dependiendo el material, por ejemplo una virgen de un metro en cantera gris, ronda en los 2 mil 500 pesos.
Mientras que una virgen de varios metros de mármol puede llegar a costar hasta 200 mil pesos.






