Con los brotes de sarampión que se han dado en todo el país surge la pregunta: Si ya me vacunaron en mi niñez, ¿me debo volver a vacunar?, un experto en medicina lo explica.
En el marco de la actual temporada invernal y ante la presencia de casos de sarampión a nivel nacional, Eduardo Enrique López Villalobos, Coordinador de la Clínica Médica de Urgencias, subrayó la importancia de reforzar el esquema de vacunación.
Pues aseguró que es la principal medida de prevención para evitar complicaciones graves y nuevos brotes de esta enfermedad.
#Atención 🚨La secretaría de @SaludGobPue refuerza vigilancia epidemiológica, esto debido a la confirmación del segundo caso de sarampión en el estado😮😱.
— Alcance Diario – Noticias desde Puebla (@AlcanceDiario) January 20, 2026
👉Se trataría de un pequeño de 8 años de edad, originario de la ciudad de #Puebla Capital. pic.twitter.com/2ZlIYHZ1mp
El especialista aclaró que, si bien el país atraviesa por un incremento de contagios desde 2025, la situación no se encuentra fuera de control, por lo que hizo un llamado a la población a mantener la calma.
El sarampión no es un fenómeno reciente ni exclusivo de una región.
En este sentido, López Villalobos recordó que la vacuna en México es la triple viral, que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis, pues no existe una vacuna exclusiva.
Actualmente, y como medida preventiva ante los brotes, se ha comenzado a aplicar una dosis cero a recién nacidos, la cual no cuenta dentro del esquema formal, pero ayuda a reducir el riesgo en menores de un año.
Posteriormente, la primera dosis se administra a los 12 meses de edad, con un refuerzo cuatro semanas después.
Además, debido a casos detectados en personas con dos dosis previas, se ha comenzado a aplicar una tercera dosis de refuerzo.
Asimismo, se recomienda la vacunación de personas entre los 10 y 49 años, consideradas dentro del grupo de mayor riesgo epidemiológico.
Aunque muchas personas fueron vacunadas en la infancia y algunas incluso desarrollaron inmunidad natural, la revacunación es una medida segura y altamente beneficiosa. No genera riesgos y aumenta la protección individual y colectiva.
Finalmente, reiteró que existe abasto suficiente de vacunas en el país, tal como lo han confirmado autoridades federales y estatales, y que estas se aplican de manera gratuita.
Está demostrado que las personas vacunadas no se enferman o presentan cuadros mucho más leves. La vacunación no es un negocio, es una herramienta de salud pública que salva vidas.
¿Quiénes se contagian de sarampión y cómo identificar la enfermedad?
El coordinador de la Clínica Médica de Urgencias UPAEP detalló que los grupos etarios con mayor número de contagios son los niños de 1 a 4 años, seguidos por menores de 5 a 9 años y adultos jóvenes de 25 a 29 años.
Sin embargo, advirtió que las complicaciones más severas suelen presentarse en pacientes de mayor edad, por lo que la prevención debe abarcar a toda la población en riesgo.
El sarampión es una enfermedad viral causada por un paramixovirus, altamente contagiosa y con un periodo de incubación que va de los 10 a los 14 días, aunque puede extenderse hasta 21 días.
Pues el López Villalobos señaló que una de las principales dificultades para contener el sarampión es que la persona puede contagiar hasta cuatro días antes de que aparezca el sarpullido, cuando los síntomas aún son inespecíficos.
Entre los síntomas iniciales destacan la fiebre alta, tos seca, escurrimiento nasal e hiperemia ocular (ojos rojos).
A estos se suman las llamadas manchas de Koplik, pequeñas lesiones blanquecinas que aparecen en la cavidad oralantes de la erupción cutánea y que son consideradas un signo clínico característico de la enfermedad.
El sarpullido, añadió, puede durar entre cinco y siete días, sin que ello signifique necesariamente un agravamiento del estado de salud del paciente.
No obstante, el especialista alertó que el verdadero riesgo del sarampión radica en sus posibles complicaciones.
Entre las que destacan la neumonía viral, principal causa de mortalidad asociada a esta enfermedad, y la encefalitis, una infección neurológica grave que puede provocar convulsiones y, en casos severos, la muerte.
Estas complicaciones refuerzan la importancia de la prevención, ya que no existe un tratamiento antiviral específico contra el sarampión.
Por último, además de la vacunación, el doctor López Villalobos exhortó a no descuidar las medidas básicas de prevención:
Lavado frecuente de manos, uso de gel antibacterial, estornudo de etiqueta, evitar saludos de mano o beso y utilizar cubrebocas, especialmente en espacios cerrados.

