Miguel Ángel Méndez Rojas, profesor de tiempo completo en el departamento de Ciencias Químico-Biológicas de la UDLAP, catalogó como innecesaria la toma del campus de la Universidad de las Américas Puebla, tras señalar que es un conflicto de patronatos que se podía solucionar en los tribunales, sin afectar a la comunidad universitaria.
Lamentó que la Junta para el Cuidado de las Instituciones de Asistencia Privada haya intervenido y entregado el campus a un patronato que no tiene arraigo en el estado, que no conoce la universidad y no tenga empatía con la comunidad, lo que desencadenó una serie de inconvenientes desde hace 7 meses.
Afirmó que la decisión del patronato de cerrar el campus ha generado no sólo problemas universitarios, sino también que estudiantes no participen en eventos deportivos, para acceder eventualmente a becas, mientras que se frenaron las investigaciones, las actividades culturales y se generaron afectaciones económicas.
Sin embargo, el docente destacó que a pesar de las vicisitudes que han enfrentado como institución, el respaldo de la comunidad existe y muestra de ello es que los alumnos siguen en pie de lucha con manifestaciones y respaldo a la Fundación Mary Street Jenkins.
“LO MÁS RESCATABLE DE TODO ES LA UNIÓN QUE SE HA GENERADO ENTRE LA COMUNIDAD Y LA SOCIEDAD, ANTES SE VEÍA A LA UDLAP COMO ALGO AJENO, COMO QUE ESTABA EN SU PROPIA BURBUJA PORQUE ES UN CAMPUS HERMOSO, PERO DESPUÉS DE ESTO YO CREO QUE YA LA PERCEPCIÓN CAMBIÓ”, DIJO.
El docente, quien se ha caracterizado por no omitir su postura crítica a través de su cuenta de Twitter “Nanoprofe”, argumentó que la lucha por el campus seguirá para que se reconozcan los mandatos judiciales federales, que desde junio están a favor del movimiento para restituir al campus.
Recalcó que a pesar de las manipulaciones de los espurios, no ingresarán al campus hasta que el juez les entregue las instalaciones y lo verifique un notario para que se deje claro cómo lo reciben.
“ES MUY PROBABLE QUE HAYA DAÑOS POR EL DESPOJO AL PATRIMONIO INSTITUCIONAL Y LO DE LAS PUERTAS ABIERTAS PUES NO HA SIDO ENTREGADO LEGALMENTE Y ES UN RIESGO PORQUE ELLOS VAN A TRATAR DE DESLINDARSE DE LO QUE OCURRIÓ DURANTE ESTOS SIETE MESES”, SEÑALÓ.
El docente reconoció que le duele ver su institución en abandono, pero aún alberga la esperanza de que regresen el campus y se reconozca la unión que toda la comunidad universitaria y sociedad poblana tuvo en esta lucha que emprendieron desde el 29 de junio, cuando fue tomado el campus.

