La tradicional Rosca de Reyes, que se corta en familia el 6 de enero, tiene sus orígenes en la Edad Media y es de herencia pagana. Llegó a México con la conquista española y su adaptación a la religión católica se dio durante el Porfiriato, en aquel entonces con figuras de porcelana del niño Jesús.

Isaura Cecilia García, antropóloga de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), detalló que la rosca nace en la zona de oriente medio, con la tradición de que los magos ofrecieran joyas a los reyes.

Explicó que en el  año 194 D.C. (Después de Cristo) se tenía la costumbre de llevar lo más rico de tu reino a otro reino y después se hacían panes con varios elementos, que representaban lo más significativo que se le ofrecían a los reyes, como oro y joyas.

En esa época se introducían habas para elegir al rey más feo, lo que se transformó en la imagen del niño escondido y el cuchillo era la representación de Herodes, dijo.

“Al principio no eran sólo los niños Jesús, sino también cerditos que significaban riqueza material, esto habría evolucionado desde la haba, pero ha habido otras figuras como anillos, pues significa unión y trascendencia histórica, la epifanía de Jesús”, dijo.

La doctora detalló que a México llegó con los españoles, quienes lo introdujeron con la finalidad de compartir el pan y consumir trigo.

En Puebla la tradición se remonta a unos 90 años, cuando se introdujo por elaboración en Cholula.

“Al menos tiene 100 años de que se incluye el niño Jesús, es un regalo que se da a la sociedad”, dijo.

La investigadora explicó que en México sólo se celebra el Día de la Candelaria, pues simboliza los 40 días de la presentación del Niño Jesús en el templo y se ha adaptado con la tradición de compartir y de que los compadres vistan a los niños, en representación de solidaridad y muestra de familia.

En otros países, sin embargo, se relacionaba con la elección del rey que encabezaría el carnaval.