Un grupo de investigadores de la Facultad de Estomatología de la BUAP utiliza un biomarcador salival para cuantificar el nivel de cortisol -hormona responsable del estrés- antes y después de un procedimiento de sedación, con el fin de mejorar el tratamiento a estos pacientes durante una intervención odontológica.
La doctora María de los Ángeles Moyaho Bernal, responsable del proyecto, indicó que los biomarcadores miden de manera objetiva la progresión de la respuesta a determinado tratamiento; sin embargo, su uso no es común en el país.
La integrante del Cuerpo Académico “Estomatología Social” refirió que el impacto social de utilizar biomarcadores salivales y el proceso de sedación se refleja en la reducción de costos y en dar a conocer otras técnicas que ayuden a los infantes a actuar mejor durante su tratamiento dental.
Moyaho Bernal, doctora en Ciencias de la Salud por la Universidad Autónoma del Estado de México, expuso que la idea es tomar una muestra de saliva en el piso de boca con ayuda de una jeringa. Una vez realizada la recolección, antes y después del tratamiento dental, especialistas del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) analizarán las muestras por espectroscopia de Raman.
Por el momento, el proyecto se encuentra en la recolección de muestras hasta el mes de diciembre. Posteriormente, identificada la disminución de estrés se determinará el impacto de la sedación y establecerá un protocolo específico para los infantes que acuden a la clínica de pediatría de esta facultad.
Este procedimiento está ejecutado por un equipo de investigadores de la BUAP está integrado por una anestesióloga, quien revisa el historial clínico y determina llevar a cabo este proceso; una especialista hospitalaria odontopediatra, encargada de la sedación; una doctora más para el manejo de conducta durante el tratamiento y un alumno que realiza el proyecto.

