La señal es directa y contundente: Omar García Harfuch es el único funcionario del gabinete de Claudia Sheinbaum Pardo que ha tenido más que “guiño” del equipo del Presidente Donald Trump.
Los elogios al secretario de Seguridad Ciudadana Federal vienen desde el director de la DEA, pasando por el titular del FBI, para continuar con el Embajador de Estados Unidos en México, el secretario de Estado Marco Rubio hasta llegar al Departamento del Tesoro.
El director de la DEA, Terry Cole, confirma que sostiene comunicación permanente con Harfuch.
Y el Embajador Ronald Johnson lo citó entre los responsables del acuerdo que permitió reanudar las inspecciones al aguacate de Michoacán.
El periodista Mario Maldonado citó en su columna de El Universal:
“En septiembre pasado publiqué que fuentes del Departamento del Tesoro resumían así su percepción sobre el secretario de Seguridad del gobierno de Claudia Sheinbaum…
“Harfuch understands”.
O sea, Harfuch comprende.
Harfuch entiende.
Harfuch eficaz.
La frase surgió cuando el Tesoro y FinCEN aumentaban la presión sobre México por el lavado relacionado con el fentanilo.
Reconocían a un funcionario que entendía la necesidad de convertir alertas estadounidenses en acciones concretas.
Tras el traslado de 29 capos mexicanos en febrero de 2025, el FBI calificó como histórica la reunión de Harfuch con su director, Kash Patel, afirmando que fortalecía la alianza bilateral.
Posteriormente, Marco Rubio aseguró que ningún gobierno cooperaba más con Estados Unidos contra la criminalidad que el de México.
La semana pasada, Terry Cole dijo que Harfuch “quiere lo mejor para su país” al ratificar que han trabajado juntos.
Aclarándose, que la confianza de Washington no equivale a un cheque en blanco para México. Es operativa y se mide por el intercambio de inteligencia y el cumplimiento de compromisos.
No obstante, es indudable que García Harfuch es uno de los funcionarios a los que las agencias de Estados Unidos no dudan en llamar cuando necesitan una respuesta ejecutable.
CASO DEL AGUACATE
El asunto del aguacate mostró el alcance de esa relación: La fotografía del embajador Johnson presentó a Harfuch como interlocutor del acuerdo.
El diplomático reconoció el liderazgo de Claudia Sheinbaum y los compromisos alcanzados con el secretario de Seguridad.
Por cierto, no apareció la Asociación de Productores, Empacadores y Exportadores de Aguacate de México –APEAM–
Asociación que se ha presentado como interlocutora indispensable del sector. Incluso, acudió a Palacio Nacional para pedir respaldo, pero quedó fuera del reconocimiento estadounidense.
Harfuch ocupó su lugar en la negociación que permitió reabrir parcialmente las revisiones.
Los inspectores regresarían –regresaron—donde México pudiera garantizar su protección y el control de rutas, huertas y empacadoras. El gobierno desplegó mil 557 elementos federales en la región de Michoacán para evitar los bloqueos a las exportaciones del aguacate.
A LOS DUROS DE MORENA INCOMODA CERCANÍA DE HARFUCH CON WASHINGTON
Dentro de Morena, la cercanía de Harfuch con Washington genera incomodidad.
Para el ala radical del obradorismo sigue siendo un policía eficaz, pero ajeno a la tradición del movimiento y demasiado cercano a las agencias estadounidenses.
Empero, Sheinbaum no lo nombró sólo para coordinar detenciones, sino que le dio autoridad para recomponer la cooperación bilateral y convertirla en resultados.
De ahí, que en la última semana mostró hasta dónde creció esa encomienda.
Primero habló el director de la DEA, Terry Col.
Después, el embajador Ronald Johnson lo presentó como garante de los acuerdos que evitaron una parálisis comercial.
Y antes, el Departamento del Tesoro lo catalogó… “Harfuch understands”, concluye el columnista Mario Maldonado.
Lo que lleva a visualizar: Omar García Harfuch camina rumbo al 2030.
Es real.
Al tiempo.

