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Movimiento Antorichista- Antorcha DiceFotografía: Especial

Alethia Mejía

Desde que surge el hombre surge, la necesidad de explicarse lo que veía, oía y sentía, eran sensaciones tan grandes y profundas que iban agudizándose más al contacto con la realidad. Así nace el arte, como respuesta a todos estos fenómenos y como una forma de expresar sus inquietudes, sentimientos, pero, sobre todo, para plasmar sus capacidades creativas.

Entonces, el artista al pintar, al danzar, al componer una poesía, una pieza musical, cuando escribe una obra de teatro, nos está enseñando a conocer de manera más honda el mundo que nos rodea, eso hace con sus obras. Precisamente por eso se ha convertido el artista en un ser privilegiado, porque es capaz de sentir, de conmoverse con cosas que al resto de la gente pasaría desapercibida, es capaz de descubrir belleza y extraer sentimientos donde pareciera que no los hay.

Las cualidades del artista

Esto significa que todo aquel que descubra cualidades elementales de artista debe considerarse privilegiado y, por tanto, debe ser un crimen no dedicarle tiempo a esta capacidad, emoción y su voluntad a desarrollar sus cualidades artísticas, porque está desperdiciando un don por una actividad común entre los seres humanos; en segundo lugar, no podemos concebir como un verdadero artista a aquel que se desarrolle con sentimientos mezquinos, egoístas, porque esos sentimientos son incompatibles con el espíritu limpio de un verdadero artista, además de compartir este don universal a los demás con humildad. 

Pero esa actitud egoísta del arte y del artista, que ve toda creación artística como mercancía no surge de la nada, pues con el desarrollo de la producción capitalista, las capacidades del hombre fueron mutiladas, convirtiéndolo en un hombre unilateral, incapaz de ver más allá de sí mismo. El hombre en este proceso de esterilización va perdiendo su capacidad de sentir, de vivir la vida de manera múltiple, convirtiéndolo en un ser individualista alejado del resto de la sociedad.

El problema entre el arte y el capitalismo

Es el capitalismo el culpable de esta mutilación del hombre y, por tanto, de la prostitución del arte. El capital y sus secuaces lo tienen tan calculado que van ofreciendo falsas salidas para que descargue su energía en el alcohol, la droga, el sexo desenfrenado, etc. 

Estamos ante un problema real y de alto impacto social, en el fondo, el problema de la insatisfacción de los individuos, de la incapacidad para vivir una vida tranquila, serena y equilibrada, la incapacidad para satisfacer plenamente aquellas inquietudes y sentimientos indefinidos tiene como explicación la incapacidad del hombre para volcarse íntegro; es la mutilación espiritual del hombre la base fundamental de su incapacidad para ser feliz en lo humanamente posible.

El sistema capitalista ha hecho del arte una mercancía más, cambiando totalmente el objetivo del artista, lo vuelve farsante, mercenario, que lo único que les interesa es alimentar su ego y unas cuantas monedas para presumir de “showman”, sin importar que para ello engañen a la gente, es decir, el capital ha convertido lo mejor de la sociedad, en un individuo vanidoso, soberbio, individualista, altanero que menosprecia “a los que les cuesta más agarrar un paso”, “los que tienen que esforzar más la memoria para aprehender el diálogo”. En eso ha desencadenado un arte abstracto, imposibilitado de promover en los seres humanos una consciencia que les permita ver su realidad, y por tanto, la esperanza de poder transformarla. Ese es el panorama actual del artista y de su arte.

El Movimiento Antorchista y el arte

Ante esta situación tan grave, el Movimiento Antorchista se ha planteado regresarle su verdadero sentido al artista, hacer de los individuos que tengan ese don, un hombre y mujer, compartidos con la gente, de manera modesta, hermanada, humanista y entregada, sin poner un precio al mejor postor. Ahora más que nunca se requiere de verdaderos artistas, porque necesitamos que el mundo, a través de su arte, conozca la realidad para transformarlo, y así, poder curarlo de todos esos males que lo están matando: el hambre, la violencia, la pobreza. 

El artista desde una pintura bien elaborada, un baile o danza ejecutada con maestría, una poesía bien escrita o un poema bien recitado, hasta con una pieza musical y una obra de teatro con contenido de justicia, puede crear consciencia en la sociedad para que esta asimile la realidad que tiene ante sus ojos. Ese es el gran papel del artista antorchista, cambiar la consciencia humana, cambiar la mentalidad del pueblo trabajador para que éste luche por sus intereses.

Decía el escultor francés Auguste Rodin:

“Es feo en el arte lo que es falso, lo que es artificial, lo que pretende ser bonito o bello en lugar de expresivo, lo que es afectado y precioso, lo que sonríe sin motivo, lo que amanera sin razón, lo que se arquea o se endereza sin causa, todo lo que carece de alma y de verdad, todo lo que no es más que alarde de hermosura y de gracia, todo lo que miente. Cuando un artista, con la intención de embellecer la naturaleza, añade verde a la primavera, rosa a la aurora, púrpura a los labios jóvenes, crea fealdad porque miente. Cuando atenúa la mueca de dolor, la deformidad de la vejez, el espanto de la perversidad, cuando corrige la naturaleza, cuando la vela, la disfraza, la modera para complacer al público ignorante, crea fealdad porque tiene miedo a la verdad”. 

El arte de Antorcha es bello, porque es verdad, le muestra a su público la verdad cruda tal y como es, no la disfraza, no le pone careta. Ese, querido lector, es el gran poder del arte antorchista, por eso es un arma muy poderosa y los enemigos de clase lo saben. Antorcha no se ha equivocado en promover en los jóvenes las actividades artísticas, en fundar escuelas de arte donde los jóvenes puedan desarrollar sus dotes artísticos y ponerlos al servicio del pueblo. ¡Ay de aquellos que quieran cambiar el mundo, viendo la actividad artística como mero adorno!