La semana pasada los panistas poblanos anunciaron con bombo y platillo la unión de dos grupos que por mucho tiempo han sido antagónicos: los yunquistas y morenovallistas.
En el marco del festejo de un año más del instituto político el dirigente nacional, de visita en Puebla, Marko Cortés posó para las fotos y presumió sin reparo que el PAN estaba más unido que nunca.
Incluso señaló que mientras la competencia se fracturaba aquí se había logrado la unidad, clave para llegar al 2024.
Pero la luna de miel no les duró más que una semana, y es que la ex dirigente estatal del albiazul, Genoveva Huerta denunció públicamente que fue sacada por la policía municipal de Tlaola por instrucciones del secretario general del PAN.
En un tweet la diputada señaló que asistía a la asamblea para ser consejera.
“@PANPuebla2124 creo que falta mucho para la unidad que prometemos”, escribió.
Inmediatamente Marcos Castro contestó que había sido incluida en la votación y mostró fotografías, resaltando los reclamos sin fundamento alguno.
La lluvia de comentarios y de reclamos entre cuentas de twitter a fines, bots y hasta la pareja sentimental de la diputada, no se hicieron esperar, los reclamos y justificaciones llovieron por todos lados.
Aquí la verdadera pregunta es si el PAN con esta unidad superficial, que al parecer solo ha servido para la foto, alcanzará a recuperar Puebla en el 2024 como lo presumieron.
¿Podrán realmente hacer operación cicatriz? ¿Se patearán por debajo de la mesa aún cuando posen para la foto? ¿Se podrán poner de acuerdo para las candidaturas de 2024?
Porque esto parece ser solo una probadita de lo que estaremos viviendo en los siguientes meses y no se ve por ningún lado que realmente haya unidad.Si siguen caminando de esta manera, no lograrán ni retener la capital.
Al tiempo.

