El gobernador Miguel Barbosa advirtió, a la clase empresarial principalmente, que no cancelará el uso de cubrebocas obligatorio en todo el territorio poblano, pues la pandemia por Covid-19 no está superada del todo.
La postura, aunque parezca inverosimil, es la respuesta a un grupo de pseudo empresarios que deslizó la posibilidad de retirar la obligatoriedad de utilizar el equipo de protección sanitaria personal al interior de establecimientos, restaurantes y centros de entretenimiento. La propuesta resulta ridículamente económica.
Ante ello, el mandatario poblano se apegó a las normas dictadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que incluyen lavado frecuente de manos, sana distancia, evitar las aglomeraciones y el uso de cubrebocas, como medidas para evitar el contagio al coronavirus.
En Puebla, las cifras no son nada alagadoras. Desde el inicio de la pandemia, han muerto 17 mil 65 personas, y han resultado contagiadas 155 mil 758 poblanos. Definitivamente no es momento de retirar el cubrebocas.
Los que sí deberían practicarlo, con tan brillantes propuestas, son los mismos empresarios, pues en sus ideas por una sana y segura reactivación económica, podrían llevarse entre los pies a más poblanos, poniendo en riesgo su salud y seguridad personal.

