A principios de esta semana, el exgobernador Mario Marín difundió -desde la prisión de Cancún, Quintana Roo- una carta en la que reclama al presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) la ventilación “falsa” de su cuenta bancaria, que pondría en riesgo su integridad y la de su familia.
De acuerdo con la información vertida por el subsecretario de Seguridad Pública federal, Ricardo Mejía Berdeja, el exgobernador de Puebla tendría una cuenta bancaria de 800 millones de pesos, los cuales habrían sido congelados durante el juicio que sostiene con la autoridad judicial.
Desde el penal de Cancún, el priista Marín Torres afirmó que esa cantidad es falsa y su divulgación -en la conferencia mañanera- pone en riesgo la integridad suya y de su familia: “por las expectativas delincuenciales que pudiera generar esta falsa información”.
El tema fue retomado por el gobernador Miguel Barbosa para señalar que la actitud del exmandatario poblano es “irrespetuosa”, por lo que anunció una investigación contra los presuntos prestanombres en su administración estatal.
“Le digo que vamos a investigar a la fortuna que poseen sus prestanombres acá en Puebla, y sabemos quiénes son y vamos a investigar”, adelantó Miguel Barbosa sobre la misiva de Mario Marín a AMLO.
Lo que por ahora parece ser un trascendido, difundido desde Casa Aguayo, resulta ser una alarma para quienes rodearon al exmandatario poblano hasta sus últimos días en la administración pública.
No obstante, también se percibe que los ataques y denostaciones hacia el gobernador Mario Marín Torres, son un recurso frecuente para acallar las críticas al sistema en turno y como “palanca electoral” para capitalizar los afectos.
Así lo hicieron Felipe Calderón, Rafael Moreno Valle Rosas, Tony Gali Fayad, Martha Erika Alonso y hoy, Miguel Barbosa Huerta. El peso de las investigaciones hablarán por sí mismas, mientras Mario Marín siga recluido en Quintana Roo.

