Previo al Buen Fin, la mañana de este jueves Héctor Sánchez Sánchez renunció a su magistratura en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Puebla y, de paso, anunció un autoexilio en la vida pública por las presiones mediáticas en su contra.
La caída de Héctor Sánchez no fue fortuita. Sobre él pesan varias acusaciones por corrupción y acuerdos con jueces y magistrados al interior del TSJ de Puebla, pero lo más fuerte es el señalamiento de sostener reuniones con el exgobernador José Antonio Gali Fayad “en lo oscurito” y sin la venia de quien comanda en Casa Puebla.
La ruptura fue tan grande que el Congreso del Estado apresuró una reforma judicial -encabezada por Miguel Barbosa Huerta – a fin de hacerse del control de uno de los poderes del estado, lo cual logró hace apenas un par de semanas, cuando Héctor Sánchez renuncia a la presidencia del Poder Judicial.
El ahora exmagistrado inició su carrera política cuando aceptó ser el Síndico Municipal de Gali Fayad en 2014, y posteriormente es ascendido a magistrado del TSJ cuando el panista asume la titularidad del Poder Ejecutivo, cargo que ostentó hasta este jueves.
Ahora Héctor Sánchez quedará en el autoexilio, debido a que el daño provocado por la presión mediática -presuntamente ordenada desde Casa Aguayo – terminó por generar problemas emocionales y de salud. ¿Será?

