En el Partido Acción Nacional (PAN) están que sacan chispas. El Comité Ejecutivo Nacional (CEN) hizo un fuerte extrañamiento -aunque sin nombres todavía – contra sus propios diputados en el Congreso de Puebla por avalar, sin análisis ni acuerdo político, la designación de Sergio Salomón Céspedes Peregrina como gobernador sustituto.
Marko Cortés lamentó el actuar de los legisladores y arguyó que detrás de la decisión hay “acuerdos inconfesables”. Evidentemente, los diputados del PAN actuaron solos, sin consultar el sentido de sus votos con la dirigencia estatal y mucho menos con la nacional.
No obstante, lo que está detrás del extrañamiento del CEN del PAN es algo muy básico: el control de la fracción panista en el Congreso de Puebla no radica en el Comité Directivo Estatal, que encabeza Augusta Díaz de Rivera, quien no ha podido conciliar con la pequeña bancada de oposición.
En el PAN de Puebla hay un hueco enorme de liderazgo, y si pretenden llegar enteros y en forma a las elecciones de 2024 tendrán que valorar, de una vez por todas, las representaciones legislativas que se tienen.
A menos, claro, que la línea de la bancada de oposición en el Congreso de Puebla sea el apapacho a Sergio Salomón Céspedes Peregrina, a quien ya se le conoce bastante bien por su afinidad política.
Nota bene: El único voto en contra de la designación de Sergio Salomón Céspedes correspondió al panista Rafael Micalco Méndez, hasta ahora el único diputado del blanquiazul con comunicación directa con su dirigente nacional.

