La despenalización del aborto en Puebla provocó fracturas internas en la bancada parlamentaria del Partido Morena, un instituto político que prometió -desde su creación- encabezar las causas sociales, apoyar las pugnas feministas y de libertad de género, así como defender a los más deprotegidos.
En el conflicto que se gesta en Morena se vislumbran dos grupos antagónicos.
El primero está encabezado por Eduardo Castillo López, vinculado al gobernador Miguel Barbosa Huerta, quien advirtió que el tema de la despenalización del aborto no se aprobará ni siquiera en el siguiente periodo de sesiones legislativas.
De paso, acusó -con tintes meramente moralistas y conservadores – que las iniciativas en el Congreso local no responden a las necesidades de la sociedad, por lo que analizarán todas para no actuar “a bote pronto”.
En el segundo frente está el legislador Carlos Evangelista Aniceto, uno de los dueños de la franquicia de Morena en Puebla -el otro es Edgar Garmendia -, quien el pasado 27 de enero presentó una iniciativa para destrabar el tema del aborto en el Congreso.
Su proyecto se estructura en 3 ejes: Derechos Humanos, Justicia Social y Salud Pública, siendo la columna vertebral las mujeres y personas con capacidad de gestar. La propuesta está encaminada a respetar los derechos de las féminas y en contra de criminalizar el derecho a decidir sobre su propio cuerpo.
No obstante, no es la única iniciativa presentada en el Congreso local en la materia. Por lo menos hay otras tres propuestas legislativas, las cuales han sido turnadas a la congeladora por enemil pretextos y situaciones, que al final del día dejan en la indefención a cientos de mujeres.
El tema del aborto en Puebla continúa siendo uno de los más espinosos para los legisladores locales, quienes prefieren evitarlo a toda costa por los costos políticos que eso representaría en las elecciones populares.

