Han pasado más de 4 años desde que el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, ganó la presidencia de la república en una de las elecciones con mayor participación de la historia de nuestro país. La noche del 2 de julio del 2018 fue una de las noches más memorables de la historia política de nuestro país solamente comparable con el día que fue anunciada la victoria de Vicente Fox hace dos décadas en el fin de la era del PRI-Gobierno. Cuatro años después de aquella elección, los resultados de este gobierno son pocos o nulos, al parecer la transformación fue un sueño guajiro del Macuspano.
Cuatro años han pasado desde que se nos prometió que la violencia y la criminalidad iban a bajar en 6 meses, este sexenio en realidad camina a ser el más violento de la historia de nuestro país. Cuatro años han pasado desde que se nos prometió que la economía de la nación iba a crecer hasta 4% anualmente durante este sexenio, hoy el PIB está en retroceso y nos tomará años salir de la crisis de pandemia. Hace cuatro años nos prometieron que “primero los pobres”, hoy en día se han añadido más de 3.5 millones de pobres desde que AMLO tomó posesión.
Son cuatro años en los que la narrativa oficial contradice a las promesas de su campaña y últimamente entre lo que se dice y la acción. Todo desde una posición de poder donde se ha manipulado al pueblo de México desde las conferencias mañaneras y eventos masivos donde el acarreo ha sido ley en este sexenio donde solamente se ha privilegiado el excusarse en los errores del pasado y en polarizar a la población dividiéndolos entre unos y otros sin razón con la única meta de tener los votos electorales para las siguientes elecciones.
Han sido cuatro años de espectáculos y simbolismos que no tienen impacto real en la gente, ni se ha logrado poner a los pobres primeros, ni se ha creado un ambiente pacifico, la corrupción y la impunidad sigue reinando en nuestra nación pese a los esfuerzos presidenciales por maquillar su fallido gobierno.
Los pocos resultados que puede que tenga este gobierno se los está comiendo la inflación, o no tienen certeza de ser viables a largo plazo, o de plano van a contaminar a nuestra nación y a nuestro planeta.
Este es el México en el que vivimos desde hace cuatro años, donde las huestes oficiales se han apropiado de la conversación pública por medio de la confrontación sin sentido, donde las promesas se han roto, donde la esperanza que se vendió en campaña se desvaneció en el momento que se permitió la impunidad de los de ahora. El México que sigue teniendo hambre de justicia y este gobierno solamente ha aplicado el pan y circo para no despertar al tigre.
Es lamentable decirlo, sin embargo, es necesario, hoy el pueblo de México sigue igual de jodido con los de ahora que con los del pasado.

