Luis Leal- Diarios de Cuarentena

El 2024 es un verdadero reto para el presidente de la república, su sucesión se ha complicado más de lo que él había planeado, por un lado, el apoyo que le ha dado a ahijada política lo ha puesto en un enfrentamiento directo con diferentes cuadros políticos de su partido. Mientras por el otro lado se le empieza a complicar la situación a nivel nacional con el aumento del costo de vida y la falta de resultados en materia de seguridad pública. Los siguientes meses serán cruciales para que el presidente asegure su legado o para resignarse para pasar a la historia como un presidente más.

El error de haber adelantado la sucesión presidencial empieza a carcomer el sueño del presidente; la reforma energética fue víctima de ello, la reforma electoral y la consagración de la Guardia Nacional serán víctima de ello. 

Una posible traición de Monreal y de Ebrard en caso de que el presidente no logre negociar un acuerdo desataría una guerra civil dentro de MORENA que sin duda pondría en riesgo la elección del 2024 dándole una oportunidad importante a la oposición para recuperar la presidencia de la república ante la falta de operadores políticos y electorales que se irían con los personajes mencionados. 

La guerra civil dentro del oficialismo empieza a cobrar relevancia a nivel nacional y por ende en los grupos locales, se sabe que la sucesión local de varios estados se ha puesto en jaque ante el incumplimiento de acuerdos y la falta de seriedad de la dirigencia morenista que se ve reducida e incapaz dado a que le han dejado al presidente las riendas del poder del partido. 

En un país normal, con políticos normales, ya hubieran aprovechado la situación para mostrar la falta de seriedad y de liderazgo del oficialismo, sin embargo, la oposición ha surgido dentro del mismo oficialismo ante las constantes derrotas presidenciales en materia electoral y legislativa. 

Estos signos división dentro del oficialismo solamente indican que la fractura dentro del partido y del movimiento son más profundas de lo que se creía, no sería una sorpresa si en los siguientes meses MORENA toma el rumbo del perredismo para las distintas corrientes que integran este instituto político se convierten en tribus políticas que su principal función será la del control del partido. El mismo presidente promovió este tipo de actitudes durante su paso en este instituto político. 

Sin duda, la disputa por la sucesión presidencial empieza a cobrar víctimas, una de las posibles víctimas es el partido mismo, si el presidente no logra poner orden ni llegar a acuerdos con los distintos actores políticos que contribuyeron a la creación de las estructuras de este partido, es muy probable que el 2024 se le salga de las manos al presidente y pierda el control de su sucesión y hasta de su mismo legado.